Si realmente aprecias tu vida normal, será mejor que no continúes leyendo.
¿Nunca has oído la expresión "no puedes fiarte ni de tu propia sombra"? Tiene su origen en la Alemania antigua, apenas unos años después de que se inventara la tinta. La gente de la época advertía a su descendencia con historias sobre demonios y horribles seres que acechaban en la oscuridad. Las leyendas más extendidas eran las de lo Doppengangers o Dopplegangers.
Pues bien, no todas las leyendas son falsas.
La leyenda de los Doppenganger suele interpretarse como el hecho de encontrar a otro humano muy similar a nosotros. Pero esta interpretación es errónea. En realidad, Los Doppenganger son sombras, reflejos de uno mismo. Copias. Seres inmateriales que coexisten con nosotros, encubiertos, sin que sepamos de su existencia. Ellos son nuestra sombra. Suelen ser seres pacíficos, tan solo a veces juegan bromas pesadas como hacerte cosquillas, hacer que te tropieces o que sangres por la nariz sin motivo alguno. Pero los Doppenganger, como tida especie, tienen puntos débiles. En el momento en que una persona conozca acerca de los Doppenganger, el suyo perderá el sentido de la cordura.
Desde ese punto, el Doppenganger del portador pasará a ser otro ser: una sombra inquisidora. Éstos no conservan la esencia de los Doppenganger, sino que son viles sombras que persiguen al portador hasta su muerte, haciendo su vida imposible. La mayoría de personas que sufren de sombras inquisidoras suelen morir a los 40 o 50 años de edad, a causa de taquicardias injustificadas y bajo circunstancias extrañas.
Ahora que sabes sobre los Doppenganger...Seguro que preferirías haber hecho caso a la advertencia del principio...
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