(Siento la espera, pero estaba extremadamente ocupado con otros proyectos. Aqui traigo otro creepypasta de cosecha propia para que lo disfruten y comenten. En breve escribiré el origen.)
Mi nombre es Félix.Escribo esto porque sé que es lo último que escribiré. Comenzaré por el principio.
Era un bonito día de verano aquí en España. Yo había salido a dar una vuelta con mi grupo habitual de amigos. Uno de ellos, Pedro, se topó con una amiga suya. Me pareció guapísima. Tenía un largo pelo rubio semi-ondulado, una piel clara de porcelana y unos preciosos luceros azules por ojos. Pedro nos la presentó.
Pedro- Y esta chica es Laura, una gran amiga mia desde que éramos pequeños.
Todos la saludaron, pero yo quedé embelesado por sus gráciles movimientos. Los fué saludando uno a uno mientras se presentaba. Al llegar a mí, articuló unas palabras, aunque estaba demasiado absorto como para oir nada. Ví como sus labios se movían preguntándome algo. Entonces moví la cabeza y salí del trance.
Yo- Perdona...¿Qué me has dicho?
La chica sonrió de forma amable y mona.
Laura-Que si te pasaba algo.
Me dió dos besos y dijo:
Laura- Yo soy Laura. Encantada.
A lo que respondí:
Yo-Yo me llamo Félix, pero mejor llámame Fel. Un placer.
Volvió a sonreir de forma tímida. Su sonrisa me derretía como un helado se derrite en el suelo de una plaza en verano.
Laura- ¿Os importa que me una a vosotros?
Yo- Para nada
Respondí antes de que ningun otro pudiera.
Laura- Que mono. Gracias
Me lanzó un beso cariñoso con sus dulces labios. Continuamos caminando todos juntos. Ella estaba hablando con Antonio y con Pedro. La miré de reojo y suspiré.
Las horas pasaron y el día se tornó en noche. Juan y Alejandro volvieron a sus casas y nosotros acompañamos a Laura a su casa. A mitad de camino Pedro recordó que tenía que debía recoger a su hermana de casa de su amiga, asi que se disculpó y se fué.
Nos quedamos los dos solos y en silencio. No sabía qué decir, tan solo esperaba que no se sintiera incómoda. A medida que nos acercábamos al portal de su casa, comencé a suspirar inconscientemente.
Laura-¿Que te pasa? Llevas suspirando desde que llegué al grupo.No te habrás enamorado de mí,¿No?
Dijo mientras soltaba una pequeña risita. Noté cómo mi cara se sonrojaba rápidamente y negué con la cabeza. Llegamos al portal de la chica y abrió la puerta con la llave. Se giró hacia mí mientras sostenía la puerta e hizo un gesto con el dedo indicándome que me acercara. Le hice caso y dí unos pasos al frente hasta quedar a centímetros de ella. Acercó su cara a la mía y me susurró:
-Gracias por acompañarme. Eres todo un caballero.
Me dió un dulce beso en la mejilla y entró en el portal, perdiéndose en las sombras. Me quedé anonadado y confundido, con la mano en la mejilla, durante unos minutos y, estando solo fuera, dije "gracias".
A la chica le gustó salir con nosotros y desde entonces cada vez que saliamos ella venía con nosotros.
Tras unos meses, reuní la valentía necesaria y me declaré. Ella sonrió y aceptó la propuesta.
La relación era muy buena, era muy feliz con ella. Cuidabamos el uno del otro, nos apoyabamos en los momentos difíciles y, lo más importante, nos queríamos. Pero, casi un mes después de empezar a salir, algo comenzó a ir mal. Cada vez que estaba cerca de ella me sentía mal, tenía la sensación de estar siendo vigilado. Con el tiempo todo empeoró: cuando ella estaba cerca me dolía la cabeza, tenía frío, sudores y escalofríos recorrían mi cuerpo. Tosía y moqueaba y me daban altas fiebres. ¿Qué podía estar pasando? "Estaré cogiendo algo" pensé.Comencé a tener unas pesadillas terribles: casi siempre salía un chico, de una edad similar a la mía, mirándome fijamente. Tras mirarme un rato, fruncía el ceño y sonreía, y el suelo que tocaba mis pies se deshacía.Caía en un abismo de oscuridad hasta que un suelo duro detenía mi caida. En ese punto, todo era negro, mirase donde mirase. Había macabros ruidos de fondo y unos ojos aparecían desde el cielo. Unos enormes ojos que me miraban con una mirada seca y mustia, que me transmitía pavor. Intentaba correr pero, cuando lo hacía, los ojos se desvanecían y aparecía el mismo chico de antes, con el pelo largo y ondulado, de color marrón oscuro, mirándome con ojos de desprecio, igual que la mirada del cielo. Yo estaba paralizado de terror, mi cabeza gritaba que corriera, pero mis piernas no reaccionaban. miraba hacia abajo para mirarlas y, cuando volvía la vista hacia arriba,él estaba plantado delante mía, con su rostro a pocos milímetros del mío. Veía con detalle su cara. Era una horrible cara con ojos negros de pupila blanca, su pelo flotaba como si estuviese sumergido en el agua y su cara comenzaba a corromperse a medida que la miraba hasta quedar un extraño espejo en el que me veía yo mismo. De la oscuridad de detrás salía alguien cubierto por una raída capucha negra que se acercaba poco a poco a mí.Yo aporreaba el espejo gritando que se moviera, pero el yo del espejo permanecía quieto.Y justo cuando ese ser llegaba a tocar al yo del espejo, notaba una mano fría en mi espalda y me volvía, miraba aunque no había nadie y miraba de nuevo al espejo, donde estaba esa cosa mirándome de cerca y cuando, muy asustado, me acercaba para verlo mejor, abría la boca y gritaba haciendo que me despertara de un sobresalto.
Hacia finales de Noviembre, Laura me invitó a pasar un fin de semana en su casa, ya que sus padres no estaban. Acepté sin pensármelo dos veces. Al fin y al cabo, era mi novia, ¿qué podría pasar?.
Recogí en una mochila lo que pensaba llevarme: dos camisetas, un pantalón, ropa interior y unas velas aromáticas de rosa.
Llegué a su casa, llamé al telefonillo y me abrió la puerta. Subí las escaleras y abrí la puerta de su casa. Ahí estaba ella, con su mejor camisón de seda semitransparente que no dejaba mucho a la imaginación. Me recibió calurosamente con una de esas sonrisas tan monas que solo ella sabía poner.
El viernes fue el mejor día de nuestra relación. El sábado me desperté junto a ella. Estaba preciosa entre las sábanas blancas que se ceñían a su figura. Fué un día tranquilo allá donde los haya. Pero el domingo discutimos, no recuerdo bien el motivo, pero ella se enfadó y subió a su cuarto. No paró de llorar, ni siquiera bajó a despedirse, así que supuse que era el fin. Al volver a casa, todo estaba demasiado oscuro."¿Hay alguien ahí?" pregunté. No hubo respuesta. Dejé la mochila en mi habitación y fuí a la de mis padres. "¿Estáis ahí?" pregunté de nuevo. Ni un alma. Encendí la luz de su cuarto y quedé horrorizado al presenciar las cabezas de mis padres y de mi hermano clavadas en las aspas des ventilador del techo. En éste estaban las tripas de los tres formando el mensaje "8 días". Fuí al baño a vomitar y en el espejo estaba la figura del chico mirándome. Me quedé paralizado por el terror. Acercó su mano al cristal y dibujó números formando un rectángulo
1 - 2 - 3
- -
8 4
- -
7 - 6 - 5
Corrí hacia mi cuarto e hice grandes esfuerzos por dormirme. A las 00:00:00 exactas un horrible chirrido me despertó. Volví al cuarto de baño y me desmayé al mirar el espejo: el ente había cortado una línea del espejo, desde el número 1 hasta el punto que situaba el medio camino hasta el dos. Me desperté unas horas más tarde, devolviendo. Unos extraños sonidos que parecían sacados del mismo averno llenaban mi casa. Las luces parpadeaban intermitentemente haciendo que las sombras formaran dibujos espeluznantes. Me calmé cuanto pude, reuní las agallas que me quedaban y volví al cuarto de baño. "Si va cortando el espejo..." pensé "Al final quedará un agujero". Un gran escalofrío recorrió mi cuerpo sacudíendolo violentamente. Unas lágrimas de pánico escaparon de mis ojos al pensar que podría pasar por el agujero. Volví a desmayarme de terror.
Los días sucesivos fueron aún peores: las sombras tomaron forma y vagaban por la casa atormentándome, los sonidos se habían transformado en gritos que aparecían espontáneamente haciéndome saltar de terror,. Le oigo susurrar en mi oido "Nunca más". Intenté escapar pero él ha bloqueado todas las salidas posibles. he intentado llamar por el teléfono, pero éste no funciona, e incluso he intentado suicidarme, pero no me lo permite. Lo controla todo.
Me queda poco tiempo. Tengo miedo, mucho miedo. Llevo tres días sin dormir nada y estoy al borde de la locura. Creo que oigo algo. ¡Es el chirrido! Estoy llorando, es el último día, el dia 8. Que dios me ayude.
Acabo de oír cómo se rompe el espejo en el suelo. Por favor, Dios, sálvame, por favor. Le estoy oyendo acercarse. Que Dios me guard... Acaba de venir un susurro que dice "Tu Dios no está aqui". Que alguien me salve, que alguien me
Muy buen relato!! ;-) muy currado, la sensación de angustia está muy bien conseguida. Saludos!
ResponderEliminarJuan Mª